martes, 25 de octubre de 2016

Rescatando relatos #1

¡Hola a todos!
Estaba en mirando un grupo de whatsapp cuando se han dedicado a pasar spam de wattpadd y me he dedicado a mirar mi perfil, a ver qué había escrito yo (apenas utilicé la aplicación) y me acordé de este relato qu había escrito hacía muchísimo tiempo. Así que he decidido cogerlo y compartíroslo aquí (porque me apetece, porque quiero). ¡Espero que (no) os (asustéis) guste!
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Odiaba echarle de menos. Odiaba saber que nunca más lo vería, que nunca más lo abrazaría.
Recordó sus estúpidas discusiones que a veces les separaba por corto tiempo. Pero no pasaban más de unas horas hasta que uno iba a la casa del otro a disculparse, a reconocer que no le importaba el orgullo propio, si no estar con el otro en las buenas y las malas.
Incluso recordaba el día en el que ella se había quedado llorando en su habitación mientras él se iba de la casa en silencio, con el deseo pronunciado de terminar la relación para no dañarla más, porque eso sentía. Cada vez que volvía de la base de operaciones se la encontraba con lágrimas en los ojos, con preguntas que apenas podía formular sin saber si era por las lágrimas o por la cantidad que quería pronunciar a la vez. Porque odiaba verla así. Él sólo era un soldado, su vida era cumplir órdenes.
No se sabe si el destino quiso que los pasos de ella, torcidos y sin sentido, llevasen a la casa de quien había sido su pareja.
Recordó la sorpresa inicial del joven y sus imploros por que volviera a casa, no quería hacerla más daño.
Y de repente, sin darse cuenta se hallaba en sus trabajados brazos. Besándole entre lágrimas agridulces. Había pedido un último beso, para comprobar que el joven había dicho la verdad cuando mintió sobre que ya no la amaba. Y sin previo aviso, se encontraron en la habitación del joven soldado. Jugando a quién deseaba al otro más, quien hacía sentir más al otro. E hicieron el amor, como nunca antes lo habían hecho, habían sentido cosas que nunca habían percibido, se habían dado cuenta de que se necesitaban como necesitaban oxígeno entre beso, entre caricia, entre cada jadeo.
Hicieron el amor de tal manera que a ambos les dolían los huesos al día siguiente , pero no importaba, porque habían llegado a una solución a su distancia física periódica. Sus labios de terciopelo se curvaron en la máxima sonrisa de felicidad cuando se le ocurrió a nuestra protagonista.
Y sin embargo nunca más sería así. Nunca discutirían, nunca volverían a separarse pues esta era sin duda la distancia más larga que recorrerían a pesar de que él le había dicho que todo saldría bien.
Lanzó la húmeda tierra que había en su mano sobre el cajón antes de dar comienzo al ritual que décadas más tarde, aliviaría su sufrimiento y la llevaría a su lado de nuevo y para siempre.

2 comentarios:

  1. Wow precioso relato :D
    Gracias por compartirlo ^^
    Besos *-*

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  2. ¡Hola hola! cómo me gusta abrir el baúl de los recuerdos de vez en cuando. Gracias por compartir. Un saludo ^^

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